INVItARTE
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Salud a todos:
El pasado fin de semana nos fuimos, mi pareja y yo, a disfrutar de Sevilla como dos turistas más…
Después de llagar al hotel y soltar el equipaje en la habitación “Granada”, salimos a dar un paseo bajo la canÃcula tÃpica del mayo sevillano, lo que obligaba sin opción alguna a recurrir a uno de los muchos y buenos bares que hay en el centro de la ciudad.
La Alhambra es una ciudad palatina, formada por un conjunto de palacios, jardines y fortaleza defensiva que forman un todo que podrÃa resumirse perfectamente en una palabra: “belleza“.
La visita la comenzamos subiendo desde el centro granadino, por la Cuesta Gomérez y llegando a la Puerta de las Granadas, de 1536. Ésta fue construida sobre la antigua Bib Albuxar (Puerta de las Alegres Nuevas) y, aunque parezca mentira, lo que nos espera tras franquearla, es uno de los más bellos palacios árabes, si no el que más.
De los varios puntos de partida recomendados en las diferentes guÃas que pude consultar, me decido por empezar el recorrido en la Puerta Elvira (Bab Ilvira), situada en la Plaza del Triunfo. El arco que podemos ver en la actualidad data del siglo XI, no es el original, anterior al siglo IX. Éste fue utilizado por los Reyes Católicos como arco triunfal cuando entraron por primera vez en Granada.
¿Una profesión?
¿Un modo de vida?
¿Una filosofÃa?
En un puerto cualquiera, un pesquero que no llega,
en un hogar cualquiera, una familia espera.
La espera.
Cantaores y cantaoras, bailaoras y bailaores, guitarristas, palmeros… artistas.
Tras la introducción de la guitarra con los primeros compases, el cantaor templa la salida; comienza el cante de preparación, con el que va calentando. Viene el cante valiente y, mientras el cantaor enlaza estrofas y versos sin tomar aliento, ya nadie pestañea. Y por fin, el remate, el juego final con el que el cuadro levanta al respetable de su asiento que no puede parar de aplaudir, con el corazón queriendo salir por su boca en forma de “olés” y “bravos”…
Te gustará, o no… es Flamenco.